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Estrategia · 31/07/2026

Cómo perder un cliente por dártelas de "genio secreto"

Cómo perder un cliente por dártelas de "genio secreto"

Hace unos meses un amigo me contactó porque se va a casar. Me dijo: "William, quiero que seas el fotógrafo", y yo, pues ¡de una! Pero al pasar el tiempo, tomaron la decisión de no contratarme a mí, sino a otro fotógrafo de la ciudad.

Yo no pregunté por qué, o por qué no. Solo me di cuenta de una realidad brutal: no volví a publicar nada. No volví a interesarme en las redes sociales. Los que me han leído saben que no soy muy fanático de ellas, pero la necesidad de estar en línea hoy en día es absurda e indispensable. Todo para que la gente conozca tu trabajo.

Austin Kleon es un teso explicando de la forma más simple lo que a mí me costó entender más de 10 años: el discurso anti-redes sociales no llena mi mesa de comida. En su libro lo dice sin anestesia:

"El único defecto de ser un genio secreto, es que nadie sabe nada de ti. Si quieres que la gente se interese por lo que haces, tienes que compartirlo."

Y es lo más irónico del mundo, porque descuidé mi marca personal por un orgullo tonto. Yo soy un tipo de 38 años, fotógrafo hace casi 20. Cuando empecé, la fotografía estaba iniciando la transición de lo análogo a lo digital, y en ese entonces, la mejor promoción era el voz a voz. Sin embargo, en los inicios de Facebook y Twitter, yo publicaba hasta si me comía un moco o no. Y ahora que mi trabajo es profesional, me volví un fantasma digital.

Kleon lo resume perfectamente:

"Para ser encontrado, tienes que ser encontrable. Si tu trabajo no está en internet, simplemente no existe." > "Deja de preocuparte por la perfección y empieza a compartir tu proceso."

Perder ese contrato no dolió por la plata; dolió porque me di cuenta de que si no muestro lo que hago, el mundo asume que dejé de hacerlo.

Así que hoy declaro mi renuncia oficial al club de los 'genios secretos'. A partir de hoy, vuelvo a estar en línea. Voy a dejar de esperar a tener el proyecto 'perfecto' para publicar y empezaré a compartir lo que estoy haciendo hoy, con sus aciertos y errores. Si quieres ver lo que se viene (y te prometo que vienen proyectos visuales y artísticos que me tienen muy emocionado), acompáñame en este proceso. Y cuéntame, sé honesto: ¿tú también tienes tu mejor trabajo escondido en un disco duro por miedo a que no sea perfecto?

Hablemos de tu proyecto